Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

DUELO

Los amantes se van haciendo ruido.
El vacío que dejan grita todo el rato.
Pero los amigos se van de puntillas
se suelen ir en silencio: sin avisar.
Las pruebas de su ausencia
son latentes y sutiles,
llegan siempre con mudo retraso.

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