Me abrazaste y entonces supe que el cielo no está tan lejos como dicen. Esa paz, esa felicidad y esa plenitud tan maravillosa que me invade cuando me das la dicha de recibir un poquito de tu calor, tiene que ser el paraíso del que todos hablan. Cariño, tu me abrazas y siento que es justo ahí donde nace la vida eterna. Apagas mis miedos, mis inseguridades, mi tristeza y enciendes mi alegría, mi fuerza de voluntad, todo ese amor que nunca me supe dar. Me abrazas y se va lo malo, ya no importa el pasado. A mi alma le regalas un presente hermoso, colorido y tranquilo. Calmas mis penas asegurándote de detener mi lucha contra todo lo que me agobia, aunque sea por unos minutos. Tus abrazos son mi cielo.
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