Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

LANGUE D'OC

Tiemblo y ardo y me agito
de amor, despierto y en mis ensoñaciones,
tanto temo que ella no me libere
de mi dolor
que no sé cómo pedírselo,
que no puedo.

La he buscado dos años, tres años,
y aunque tema confesarlo
aun así debe saberlo.

Si ahora no me quiere, la Muerte a mí me toca,
ojalá hubiera muerto aquel día
en que cai en su poder.

¡Oh Dios, qué muerte tan suave
cuando su amado rostro pareció robarme!
Matarme es lo que hizo, yo no sé cómo fue,
pues no quiero mirar a ninguna mujer.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario