A dónde van los poemas, para dónde van esas frases hechas prosa que riman con el presente. Cuál es el destino del poema leído que te hace doler que palabra tras palabra le hace justicia a tu presente descubriendo el sufrimiento que solo tú conoces.
Que egoísmo el mío que pretendo ser leído y también sentido, siendo un escritor de olvidos y textos de ombligo.
Poeta... Poeta es Gabriel, también Alejandro con su prosa parada de manos en los suburbios Caraqueños, poeta es Héctor, que de efímeros tiene un circo de dolores con las lluvias de Chone, una vida de sin sabores y en la mirada el sueño de no tener miedos.
Un poeta y su poema pueden cambiar el mundo, siempre y cuando tenga el algoritmo a su favor y un cohete nuclear con cuenta en Amazon, pero el mundo no quiere ser cambiado.
Y por eso el poeta es poema, no es mujer ni hombre, tampoco blanco o negro, un poeta es el aleteo, la sorpresa, una lágrima, besar y también morir.
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