Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

AMANTES

Éramos amantes,
nos saciábamos las ganas,
nos llenábamos espacios,
nos amábamos todo
lo que en otros brazos
no podíamos amar
y nos decíamos todo
lo que callábamos a los demás...

Nos llamábamos amantes,
pues amarnos era nuestro viaje eterno
hacia la realidad,
en la que amar era pertenecernos,
en la que amar era intimidad...

Amantes,
eso éramos,
amantes
de un amor de verdad...

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