Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

Y de repente

Y de repente apareció en su vida haciéndole renacer de los escombros, sanando las heridas, llenado cada vacío, con amor, y con eso volvieron las mariposas en el estómago, las sonrisas sin motivos, las ganas de volver a crecer, a sentir, a soñar; le devolvió otra vez las ganas de seguir creyendo en eso que llaman amor.

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