Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

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He seguido el paso

He seguido el paso 
del viento, soplando 
hacia el olvido. 

Ahí sonreí, dije tu 
nombre por última vez. 

Y Ilegué a la cima 
con un recuerdo 
al pie de mis ojos. 

Siempre dije que te iba 
a extrañar, pero no sabía 
que no te iba a importar.

No te enamores de una poetisa

No te enamores de una poetisa 
Creéme, tu cuerpo será 
verso cada noche, 
tu piel arderá en su boca 
cada vez que te recuerde. 

Tus manos serán el lienzo 
de un poema gritado a besos. 

Tus labios serán 
la dulce miel en cada 
deseo. 

Tus piernas serán el 
la unión de cada perversion 
con sus letras. 

Serás eterno 
en un mundo que solo 
ella querrá guardar. 

Tendrás tu ombligo 
como punto de partida 
de cada prosa. 

Tus venas arderán 
de fuego cuando le 
mires tan tuya. 

Tus adentros, 
tu alma, tu olvido, 
todo será de su sed. 

Te tomará cada abrazo 
que quiera, cada verso 
que necesite, cada amor 
que demuestre. 

Te amará por siempre, 
así como solo ella 
sabrá.

Te dejo

Te dejo en mis miradas, 
por si quieres verte ahi.

Te dejo en mis recuerdos, 
por si deseas entrar a mi.

Te dejo en mis besos, 
por si encuentras triste mi sonrisa.

Te dejo en mi, 
por si te pierdo más que siempre.

Tengo

Tengo en mi boca la sonrisa
esperándote.
En mi mente, un abrazo por
noche.
En mis manos, una caricia
desde el corazón hasta el
recuerdo.
Te tengo lo que nadie ha
tenido de mi.

Mi pecho

Tienes un lugar en mi pecho puedes acostarte en él o puedes volar en él.
Puedes quedarte en silencio para que escuches tus pasos.
Has de tu casa lo que quieras,  cuídate ahí.

Por siempre...

Por siempre...
Dos palabras que los ojos cumplen. Palabras que jamás prometen.

Por siempre...
Tantos besos que se quedaron en esas palabras.

Por siempre...
El más lejano olvido, el quizás del mañana el rompe silencio de las noches, el ruido por las mañanas.

Por siempre...
Quien se ha ido, las manos que ya no tocan el abrazo que aún se siente.

Su boca

Su boca, tenía
sabor a no querer,
a menta y a olvido.


Olor a odiar 
la herida, 
con grietas llenas 
de jamás.


Su boca, 
que buscaba besar 
sin traición, 
miel pasajera, 
tiempo escurridizo.


Su boca, 
ahora quiere, 
se deja querer, 
ahora busca de mi, 
se queda más tiempo.


Su boca creyó en mi.

Las ovejas escapan...

Las ovejas escapan 
de nosotros y ninguna 
quiere dormir si estamos 
tan cerca .


La luna se deja la luz,
que destella nuestra 
piel desnuda y sonriente.


A la noche, no le queda más 
que desvelarse con el sonido 
de dos cuerpos, 
llenos de tanto por decir.

Cuando nos veíamos

Cuando nos veíamos, 
sonreíamos por cualquier 
cosa y nos besábamos por 
otras.


No teníamos que comprender 
lo que pasaba, porque al tiempo 
había que agarrarlo .


Hablábamos de nosotros, 
aunque la mirada decía otras 
cosas, como cuando hacemos que nos escuchamos, 
pero solo nos memorizamos.


Luego cuando marchaba,
mi casa no quedaba vacia, había de 
nosotros en cada esquina 
y miles de recuerdos esperando 
mi sonrisa.


Eramos como instantes etermos, 
que nos prestaba la vida.

No te enamores de una poetisa

Créeme, tu cuerpo será 
verso cada noche, 
tu piel arderá en su boca 
cada vez que te recuerde.


Tus manos serán el lienzo 
de un poema gritado a begos.


Tus labios serán 
la dulce miel 
en cada deseo.


Tus piernas serán el 
la unión de cada 
perversión 
con sus letras.


Serás eterno 
en un mundo 
que sólo ella 
querrá guardar.


Tendrás tu ombligo 
como punto de partida 
de cada prosa.


Tus venas arderán 
de fuego cuando 
le mires tan tuya.


Tus adentros, tu alma, 
tu olvido, todo 
será de su sed.


Te tomará cada abrazo 
que quiera, cada verso 
que necesite, cada amor 
que demuestre.


Te amará por siempre, 
así como dolo ella 
sabrá.

Recuerdo

Fue aquel recuerdo 
que te trajo aquí.

Tus ojos me miraban 
con hambre, tus labios 
hacían ruido en mis poros, 
tus manos tocaban 
mis bordes y jugabas 
a morderlos.

Me desvestias las ganas 
a quita ropa, mis brazos 
sufrían de escalofríos.

Mi alma te gritaba de prisa, 
como cuando los latidos 
aceleran la loca vida.

Mi piel se quejaba de tu recuerdo, 
se adueñaba de mis sentidos.

Entonces ahí, te esperaba al terminar de recordar.

Algunas veces...

Algunas 
veces llueve 
y de esa lluvia 
se viste.


Se pinta los labios 
de fuerza, baila al 
compás de su tormenta.


Nadie le ve quejarse 
de cuánto puede doler 
su tempestad.


Porque ella es su propio 
cielo.

Proposición

Al frío, hazle sentirse 
olvidado, quiebra cada 
escalofrío.

A mi, niégame en olvidos 
y hazme ruido en tus 
labios.

A nosotros, no hay siempre, 
hay ahora y hagámoslo 
eterno.

La eternidad en nuestras manos

Fueron algunos amaneceres,
que me dieron el sol diferente,
fueron tus piernas y las mías
que querían sonrojar al despertar.

Tu y yo, sin remedio,
la única cura a los males sin amor,
el único enredo en nuestras sábanas, 
que no ocupa más que ser.

Eramos dos conocidos 
que querían volver loca a la luna,
con la ropa tirada al olvido,
con la desnudez de sus labios.

No sé si el tiempo
nos haga eternos,
pero lo vivido amor,
aquí se queda.

Seremos nosotros
los que a fuego Iento,
seamos la eternidad en
nuestras manos.

Aquella noche

Aquella noche...
Fuimos el antojo de una
noche cubierta de
ganas y de un secreto
a medio gritar.
Aquella noche
decía tener miedo
de amanecer.

He vuelto

He vuelto a escribir,
has vuelto a ser letras,
que me susurran algún olvido,
que he dejado para después.

Ha vuelto aquel recuerdo
que se burla de mis sonrisas
disfrazadas.

No sé si escribirte en mis
ojos, para que seas libre
en este cielo a punto
de olvidarte una vez más.

Por ahí

Un amor anda por ahí , escondido en mi sonrisa, como si fuera un ladrón.

Me secuestra el pensamiento, me acaricia en el café y me hace extrañarle en días como hoy.

Conversión

Te convertíste en un verso, un sentir que recorre mis letras, un soplo en mi memoria. Siente la dicha de ser eterno, siente la dicha de ser el poema. Aunque no te leas, si te siento, sin rima, sin ti y aquí.

No sabía

He seguido el paso del viento, soplando hacia el olvido.
Ahí sonreí, dije tu nombre por última vez.
Y llegué a la cima con un recuerdo al pie de mis ojos.
Siempre dije que te iba a extrañar, pero no sabía que no te iba a importar.

Historias

Existen historias, que no deben ser contadas, que merecen ser cada suspiro. Así como la nuestra, que es contada con nuestros labios, guardando el secreto en la cama. Con un te quiero entre silencios. Con el mañana entre las sábanas. 

:D