A veces
no se necesita mucho:
una cerveza,
un baile,
una noche de verano,
un beso inesperado...,
no sé;
algo pequeño
que consiga
sacarte el alma
a pasear un rato.
Yo no te olvido, habitas en un lugar donde nadie puede tocarte, donde nadie sabe que existes, donde nadie puede herirte, ni yo con mi olvido, ni tú con tu ausencia.
Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.