Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

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Solo es el tiempo

No sucede nada, no temas.
Sólo es el tiempo.
Nos ha pasado
como una exhalación
y hemos tenido que arrimarnos un poco al arcén. Pero
ya contábamos con eso.
Mira, la noche (allí enfrente,
esperando) aun está lejos.

Ven,
salgamos fuera.
Todavía
nos queda mucho
atardecer.

Que suerte tengo

Está en el sofá, recogida, hecha un ovillo. Habla con su madre por teléfono. Se ríe. Luego arruga un poco el ceño. Esas cosas. Yo, simplemente la miro, tiene luz, alma, vida, me gusta verla, escuchar su voz. A veces, no puedo evitar decírmelo; Qué suerte tienes, cabrón.