Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

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ESCRIBIR BAJO LAS ESTRELLAS

Yo tenía en mis manos el silencio y la noche
en una tierra en que mi pecho era polvo,
sereno, agua fresca y sal en la espalda.
Quise volver a rascar luz a las luciérnagas,
terminé siendo piedra para convertirme
nuevamente en aroma de ola y caracoles.
Vine a la noche con el agua entre mis piernas,
crucé el camino, ligero con el velo de un pájaro,
para dejar de tener sombra aún en la luz.
Ahora no soy más que un hombre
con la frente amplia, el sendero por delante,
entre cañas, almendros,
catedrales y llamaradas de cabellos
en los faroles.
¿Qué más deseo como hombre,
cómo ser humano?
Tan sólo un instante de paz,
como el que ahora mismo siento
al escribir bajo las estrellas.

POEMA TRAS EL BIOMBO

Dos palabras se desvisten
durante la unión de sus significados.
La desnudez abre el paraíso de las palabras,
la verdad del tiempo en el tiempo:
se entrelazan las letras
y se unen dos lenguajes
con diferentes salivas y sílabas,
como dos manecillas de reloj
al sonar las doce.

HOY HUELE A TRIGO Y CAFÉ

Hoy huele a trigo y café: en mi boca hay vida,
en la mesa palabras que se desvisten.
Mi madre cocina, amasa
un sueño en las manos.
Mi padre sostiene el periódico,
lee "el tiempo" a través de los lentes.
Yo como en mi plato historias, fotos y verbos.
Afuera ya no llueve, la claridad brota después:
Dios abre las nubes y deja ver las estrellas.
Los sapos croan en los temporales lagos
de la calle y el sonido de las gotas
que cae de los almendros.
Me pregunto cuándo acaba el tiempo.
O si el tiempo acaba al dejar de sentir.
No tengo ninguna respuesta.
Lo cierto es que cada palabra arde
cuando deja de ser instante
y vuelve a ser una habitación soleada.

YA QUE SIEMPRE DECIMOS NUNCA

Ya que siempre decimos nunca,
la vida es lo que nos pasa a cuentagotas.
Cae en pedacitos, como resistiéndose,
aquello que nunca pasa
para pasar siempre.
Así nos damos cuenta que las gotas
se cuentan chiquitas, chiquititas,
las gotas de las lágrimas que llegan siempre
cuando menos se esperan
y cuando no deseamos nunca.
Así la vida: pasajera y larga...
como larga es esa palabra llamada "siempre"
como tan corto es el "nunca".
¡Ah, pero cómo duele y cómo avanza!
Hasta que por fin nos quedamos en soledad
y nos decimos "siempre es así"
y nos repetimos "nunca he querido estar así".

LAS PALABRAS

Las palabras son follajes
que después terminan por ser hojarasca.
Caen de los árboles cuando ya no sirven.
Y después van de mano en mano
hasta perderse en una bolsa
con un recoveco de lo que fuimos..
¿A dónde va lo que se dice?

De día las palabras son espejos.
De noche pierden lo que está frente
y detrás de nosotros.
Así llegan a ser hojarasca:
al pisar cruje lo que fueron.
Ese sonido es el que hunde
la memoria en un olvido pantanoso.