Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

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Teléfono

Hoy por vez primera no estuve pendiente del teléfono, sabía que no llamarías, desgraciadamente no me equivoqué, al llegar horas después me acerqué al ahora insensible aparato y confirme lo que ya sabía… no llamarás.

Personalidades múltiples

No era bipolar, tenía personalidades múltiples, todas me enamoraron, a todas amé de la misma manera con la única personalidad que tengo, pero no fue suficiente, sus múltiples personalidades me abandonaron de una buena vez, todas, simultáneamente, súbitamente.

Ahora estoy en espera de que una de sus personalidades me busque, para atraparla y nunca dejarla ir, alguna, la que sea, no importa, pero que sea ella.

Soñar despierto

-Hola
-¡Hola! ¡Qué alegría saber de ti!
-¿Sigues cazando dragones?
-Si, me mantienen en forma.
-¿Y molinos?
-También, esos me fortalecen.
-¿Cuidas princesas?
-No, lamentablemente la única princesa que he cuidado, ya no quiere más mis servicios.
-¿Será por qué habrá otras princesas?
-Oh no, ¡tengo un contrato perpetuo con ella!
-¡Rompe el contrato!
-No, no lo haré, no quiero, sigo manteniéndome en forma para el día que ella me llame.
-¿Y si nunca lo hace?
-Moriré con una salud y una fuerza envidiable, lamentablemente.
-Me despido.
-¿Antes de irte puedo pedirte un favor?
-Dime.
-Llama otra vez, pronto, muy pronto, no dejes de hacerlo.
-Lo pensaré, bye, bye.

:D

Estaba muy ocupada para el amor...

Estaba muy ocupada para el amor, cuando este llamó a su puerta, no tuvo tiempo para abrirle, el amor se fue y nunca más volvió.

¿Qué tienes de mi?¿Qué tengo de ti?

¿Qué tienes de mi?, todo.
¿Qué tengo de ti?, nada.
En eso pensaba mientras veía su rostro dormido, se dispuso a guardar su recuerdo con el mayor de los cuidados, para no romperlo, dañarlo o lastimarlo. Lo guardaba con el infinito amor que le tenía.

¿Qué tienes de mi?, todo.
¿Qué tengo de ti?, nada.
Seguía repitiendo esas palabras con el ánimo de convencerse que hacía lo correcto, se acercó para besar su frente en señal de despedida, temeroso de despertarla.

¿Qué tienes de mi?, todo.
¿Qué tengo de ti?, nada.
En la oscuridad de la noche emprendió el camino que lo llevaría lejos de ella, mientras esas tristes palabras retumbaban en su cabeza.

¿Qué tienes de mi?, todo.
¿Qué tengo de ti?, nada.
Si tan solo ella hubiera despertado de su letargo y hubiera dicho esa palabra...