Me hallé mirando
tu desnudez mojada;
el agua por tu rostro,
el agua por tu pecho
intrépida bajaba.
Como si acaso fueras
por ella poseída
y un hálito indecible
me arrebatara vida.
Uní junto a la tuya,
mi desnudez ardiente;
el agua entonces fría,
acarició mi frente,
me acarició la carne
y el alma ardiente daba
consejos que a mis manos
fogosas ordenaba.
Vagué por tus perfiles,
vagaste por los míos,
sentimos deshacerse
nuestros profundos fríos.
Mientras que escurridiza
y cual testigo muda
el agua nos brindaba
su erotizante ayuda.
Yo no te olvido, habitas en un lugar donde nadie puede tocarte, donde nadie sabe que existes, donde nadie puede herirte, ni yo con mi olvido, ni tú con tu ausencia.
Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.
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Contemplación
Me hallé mirando
tu desnudez mojada;
el agua por tu rostro,
el agua por tu pecho
intrépida bajaba.
tu desnudez mojada;
el agua por tu rostro,
el agua por tu pecho
intrépida bajaba.
Como si acaso fueras
por ella poseída
y un hálito indecible
me arrebatara vida.
por ella poseída
y un hálito indecible
me arrebatara vida.
Uní junto a la tuya,
mi desnudez ardiente;
el agua entonces fría,
acarició mi frente,
mi desnudez ardiente;
el agua entonces fría,
acarició mi frente,
me acarició la carne
y el alma ardiente daba
consejos que a mis manos
fogosas ordenaba.
y el alma ardiente daba
consejos que a mis manos
fogosas ordenaba.
Vagué por tus perfiles,
vagaste por los míos,
sentimos deshacerse
nuestros profundos fríos.
vagaste por los míos,
sentimos deshacerse
nuestros profundos fríos.
Mientras que escurridiza
y cual testigo muda
el agua nos brindaba
su erotizante ayuda.
y cual testigo muda
el agua nos brindaba
su erotizante ayuda.
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