Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

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Dame primavera con tus labios

Dame primavera con tus labios entreabiertos, dame una noche colmada de sosiego y música. Sé aire, rodea con tu calor mi frágil existencia. Son tiempos de guerra, de catástrofes y todos lo saben, y se apartan de su humano corazón para sobrevivir. Tú y yo somos diferentes, mi amor, seamos piadosos y mostremos que la humanidad no está muerta, que el amor de dos seres, como nosotros, puede darle una luz a tanta oscuridad del alma.

La noche

La noche es un charco de recuerdos, 
sus benditas aguas veneno son. Fúnebre silencio y sueños rotos, desilusión y abandono.

Las cenizas del pasado lastiman 
y me dejan ciego por un instante.

Me hundo en mi cuando la luna pinta 
con su brillo esta habitación, 
la cama y mi alma.

No sé cuántos enigmas habitan 
en la noche, 
más ella parece conocer los míos. Noche, amante silenciosa, 
noche, bella amante tatuada de estrellas, 
por favor, nunca te vayas.

Sé que algún día...

Sé que algún día encontrarás un poema que ablande esa dura coraza que traes. Ese poema tendrá versos de agua, podrá penetrar en cada grieta, te hará ver cuán bella es la vida dentro de la poesía. Versos de agua que hagan temblar, versos de agua que te harán llorar.

Solo nosotros

Solo nosotros sabemos estar tristemente incompletos, 
nos falta tiempo para perderlo tumbados en la cama, 
nos falta dinero para gastarlo en cosas que olvidamos pronto, 
nos falta amor y por eso lo inventamos en 
otros labios, nos faltan sueños en la vida y vida en el sueño que soñamos.


Solo nosotros sabemos estar lejos de aquello que amamos, 
sí, es que nos alejamos de quienes somos por buscar lo que no nos falta.

Tu felicidad

Que tu felicidad -aunque sea fugaz- sea un grato ejemplo para los que te rodean, aun más con aquellos a quienes quieres. Cada día lleva contigo una pizca de sosiego en la mirada, eso salva el día de cualquiera.

Inevitable

Es inevitable, pienso mucho en ti. En ese desorden que llevas en la mirada, en esa latente sonrisa y en tus pasos cuando vienes hacia mi. No vengo a colmar de promesas tus oídos, seamos impredecibles, seamos como los sueños: inesperados.
De ti solo pido un día, una semana o hasta una vida en tu sonrisa.