Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

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LA CITA

¡Es ella!… Amor sus pasos encamina …

Siento el blando rumor de su vestido …

Cual cielo por el rayo dividido,

mi espíritu de pronto se ilumina.

Mil ansias, con la dicha repentina,

se agitan en mi pecho conmovido,

cual bullen los polluelos en el nido

cuando la tierna madre se avecina.

¡Mi bien! ¡Mi amor!: ¡Por la encendida y clara

mirada de tus ojos, con anhelo

penetra el alma, de tu ser avara! …

¡Ay! ¡Ni el ángel caído más consuelo

pudiera disfrutar, si penetrara

segunda vez en la región del cielo!

MÁS CERCA DE TI

Más cerca de ti me siento
cuanto más huyo de ti,
pues tu imagen es en mí
sombra de mi pensamiento.

Nunca, aunque estés quejumbrosa,
tus quejas puedo escuchar,
pues como eres tan hermosa,
no te oigo, te miro hablar.

Ten paciencia, corazón,
que es mejor, a lo que veo,
deseo sin posesión
que posesión sin deseo.

Porque en dulce confianza
contigo una vez hablé,
toda la vida pasé
hablando con mi esperanza.

Vuélvemelo hoy a decir,
pues, embelesado, ayer
te escuchaba sin oír
y te miraba sin ver.

Tras ti cruzar un bulto
vi por la alfombra;
ciego, el puñal sepulto…
y era tu sombra.

¡Cuánto, insensato,
te amo, que hasta de celos
tu sombra mato!

AL OÍDO (1)

Déjame penetrar por este oído

camino de mi bien el más derecho,

y en el rincón más hondo de tu pecho

deja que labre mi amoroso nido.


Feliz eternamente y escondido

viviré de ocuparlo satisfecho…


¡De tantos mundos como Dios ha hecho

este espacio no más a Dios le pido!


Ya no codicio fama dilatada

ni el aplauso que sigue a la victoria

ni la gloria de tantos codiciada …

quiero cifrar mi fama en tu memoria;

quiero encontrar mi aplauso en tu mirada;

y en tus brazos de amor toda mi gloria.