Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

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Soy el que busca

Soy el que busca y no encuentra, 
el que da y no recibe, 
el que cuenta y no suma, 
el que espera y no llega… 
No, lo que ha de llegar no llega. 

Soy ese chico cansado 
con un corazón de piedra, 
el que ya no espera ni busca, 
ni aguanta, 
ni sueña, 
el que ya no vive, 
el que ya no es quien era.

Anhelo vivir en lo pequeño y sencillo

En una gota de agua,
de limpida transparencia,
golpeando livida rocas
de mármol pulido y brillante,
en el húmedo sonido
de ese líquido inefable.

En el olor de la lluvia
oscureciendo la tierra,
y en el refrescante aroma,
verde y amarillo,
del césped recién cortado.
En el matinal abrazo
del café con mis sentidos.

Deseo vivir...
en el lento transcurrir
de luminosas figuras,
que me acarician la piel
a través de una ventana.
Y en las pequeñas partículas,
intangibles en la sombra,
que se exhiben sin temores
empujadas por el sol,
y que flotan livianas en el aire
como peces en el mar.

Quiero vivir en la imagen
que proyectan tus encantos
en mi incrédula mirada.
En todos los colores necesarios
para retratar tu cara,
y en la difícil empresa
de encontrar esos colores.

Anhelo vivir en lo pequeño y sencilo,
donde reside lo bello
aunque pase inadvertido.

Tú, testigo silenciosa de mis versos, 
del tiempo que he tenido, y aún recuerdo, 
aullaste en labios íntimos sin dientes,
distantes, dormidos, cansados y ausentes.


Vestiste mi cuerpo con piel de poeta,
con la misma piel de tus blancas piernas. 
Y con este traje re pienso y recuerdo,
tímida, delgada, temerosa y tierna.


Y fingí olvidarte, aunque aún te recuerdo 
al mirar las pieles del poeta muerto. 
Y aunque no te escriba estás en mis versos, 
valientes, cercanos, presentes y nuestros.

Ahora

Ahora, que vuelvo a mirarte defrente, puedo escribirte el mas bello poema. Volver a mis románticas maneras, a compartir an corazón latiente. Puedo escribirte el mas bello poema y perderme sin remedio en tu mirada. Y escribir en tus dos ojos mis palabras, ahora que vuelves a pisar mi arena. Ahora, que vuelvo a tenerte en mi playa, escuchando el batir de nuestras alas, volveremos a ser como dos gotas sobrevolando el ancho mar sin alas. Ahora, que volvemos a estar a solas, mi eterna compañera de butaca, haremos de un abrazo nuestra cama en esta playa sorda y silenciosa.

En el tiempo que...

En el tiempo que ya no pueda verte, 
ni respirar el aire 
que a tu alrededor se inquieta, 

sé que buscaré tus ojos 
en otras miradas, 
incapaz de encontrar nada.


En el tiempo que, al cerrar los ojos, 
tus labios ya no estén pegados a mis labios, 
ni mis abrazos 
sigan siendo tus abrazos, 
sé que buscaré tu voz 
con mis oídos tapados.


En el tiempo que no tenga 
tu calor en invierno, 
ni tu frío en verano, 
entenderá que te perdí 
en el tiempo que al tocarte 
solo acaricie el pasado.