No sé a donde voy, pero quiero que vengas conmigo. Todo de ti me hace bien, me alimenta, me construye, me alegra, me llena de paraíso el espíritu. Me agrada ver cómo los detalles toman forma cuando reflexiono en todo lo que me ha llevado a ti, los distintos motivos que nos cruzaron, ese espectáculo de sombras del que ahora me río, la angustia que ya no me devora. De tarde y noche siento una extraña adicción al sonido de tus labios. Toda la cautela que sobrevive de mí ya perdió la fuerza, ahora no quiero llamarte ni mandarte mensajes, simplemente ir hasta donde te encuentras. Mi ánimo calca tu sonrisa, como un viento frío de febrero, un incesante torbellino de peces va salir de mí si me besas, voy a sacar arcoíris de los ojos y trincheras de mordiscos que no te darían paz. Te ansío, te como, te beso, te muerdo, te quiero, te necesito, te pongo en cuatro si quieres, ponte hermosa, te bebo, te broto, me brotas, me naces, te quiero hacer sudar. Estoy convencido de que quiero que vengas conmigo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario