Desplegaste el abanico
pero no te abanicaste.
Amor que piensa y que piensa
o empieza o ya va a acabarse.
*
Te esperé dos horas largas,
dos años te esperaría.
Dime: ¿debo esperar más?
¿No vienes porque es de día?
*
Tus ojos tristes, parados,
y mirando al infinito…
¡Ay amor mío, amor mío,
si yo fuera ningún sitio!
*
Hay una imagen de Cristo
en la cama en que te acuestas,
pero no me crucifican
las miradas que me echas.
*
Llevas el cabello corto
y antes lo llevabas largo.
De cualquier modo quien te ama
piensa que lo haces por algo.
*
Abanicando el fogón
la ruborizó el calor.
¡Ay, quién la ruborizara
de una manera mejor!
*
Doña Rosa, doña Rosa,
¿de qué rosal viene usted,
que no tiene más que espinas
para quien la quiere bien?
*
Cuando te arreglas el pelo
con la mano, distraída,
se me enreda por completo
lo que pienso de la vida.
*
Ay mi chiquilla la rubia,
ay mi rubia, mi chiquilla,
¡dile a quien te vea ahora
que antes eras una niña…!
*
Tienes libros que no lees,
y flores, y las deshojas;
y a tu lado un corazón
que ni lo ves ni lo tocas.
*
En el día de San Juan
hay hogueras y folias.
Unos gozan y otros no,
igual que los demás días.
*
Llevas peineta española
en tu pelo portugués,
pero cuando el sol te da
eres tú misma otra vez.
*
No me digas que me quieres,
que no lo sé comprobar,
pues son muchas las mujeres
y mienten todas igual
*
Tengo un librito en que escribo
cuando me olvido de ti.
Un libro de tapa negra
en el que aún nada escribí.
*
La besé junto a la boca
porque la boca esquivó.
Tal vez la idea fue loca,
no acertar fue lo peor.
*
La vida es un hospital
donde casi todo falta.
Por eso nadie se cura
y al morir nos dan el alta.
*
El amor mío es pequeño,
pequeñito no lo encuentro.
Le dio una coz una pulga,
lo echó de la cama al suelo.
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