Cuando pase el tiempo
y seamos todo menos desconocidos,
cuando las cartas estén sobre la mesa,
y nos quedemos sin máscaras,
completamente desnudos
pero ya sin la pena de mirarnos a los ojos
por el miedo a delatarnos,
ojalá sigamos sonrojados
al decirnos te quiero
y nos regalemos un beso
cada vez que se nos acaben las palabras,
ojalá sigamos creyendo
que somos el uno para el otro
y que uno de los días más importantes
de nuestra vida fue aquel en el que coincidimos,
ojalá aún nos invada la dicha
de compartir el tiempo, la cerveza,
la cama,
como ahora.
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