Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

AGRADECIDO

“Estos días azules y este sol de la infancia”. Antonio Machado

Cuándo encontraremos la paz del tiempo.

Cuándo quedará compensado tu
miedo a morir más allá de la muerte.

Si te dijera que me encuentro a veces
traspasado por las luces y los
nombres indefensos de las ciudades,
al otro lado de los números de
teléfono, de los aforismos y
la vida aquella que sólo parece
una alegoría inmediata de la
ausencia. Si te confesara estar
agradecido por aquellos días
tan azules y ese sol de la infancia,
es posible que también te diga que
hemos de volver para acabar de irnos.

El amor puede ser un ajuste de
cuentas o un corazón de yeso envuelto
en cotidianas capas de pan de oro.

Sólo tengo todo aquello que he dado
pero desconozco si es suficiente.

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