Sé fuego e incendialo todo;
haz que arda con pasión la llama de tus deseos.
Sé viento que acaricia mejillas
y seca lágrimas; sé esa brújula natural
que apunta siempre hacia el norte.
Sé tormenta y desahógate,
que te escuchen,
que se empapen de ti.
Que lluevan tus palabras
tus gritos, tu revolución,
tus susurros.
Sé tierra fértil y crea vida o sé raíces y pisa fuerte.
Sé semilla y crece hasta el infinito.
Sé, porque eres medicina que,
más temprano que tarde
va a curar el mundo.
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