Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

SONETO A LA VIDA

Vida, aquí vengo al final de la partida
a darte gracias por lo que me has dado
por la flecha clavada en mi costado,
por la esperanza y la ilusión perdida.

Gracias por estos hijos, luz nacida,
regalo de un destino atormentado,
óptimo fruto, el bien más esperado
de esta vida de amor a ti debida.

Gracias por este afán, ardiente y puro,
gracias por cada amanecer radiante
y gracias por andar fuerte y seguro.

Gracias por éste corazón amante,
gracias por esperar con fe el futuro,
solo y sin rumbo y siempre hacia adelante.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario