Sabes,
soy el más simple suspiro,
el esfuerzo más leve y el alma
más pura, la bala sin necesidad
de herir, a menos que me dispares
a propósito contra ti.
No te pido el universo, tampoco
que seas eterna, de hecho
ya lo eres.
«Lo único que quiero es que te quedes, que
me escuches, que nos perdamos en nuestra
piel, así al envejecer no estés triste por haber
envejecido, sino agradecida por haber vivido
los mejores momentos de tu juventud y de tu
alma junto a mí, quédate conmigo, el viaje
será largo, pero, amor, te juro que valdrá la
pena cada segundo de mi vida, y de la tuya,
si tan solo te quedas esta y la siguiente,
conmigo».
-La pregunta más importante,
sonará como la más simple.
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