Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

ESTIMADA CAPERUCITA, YA NO PUEDO LLAMARTE...

Estimada Caperucita.

Ya no puedo llamarte amada por respeto a mi presente. El tiempo pasó y nunca me quisiste escuchar. Un día de esos tantos que pasaba perdido en el bosque, pensé que eras tú, una chica que vi con una capa roja y me acerqué con la ilusión que me llevaba volando. Era Blancanieves. Nos estamos conociendo. No sabe todo lo que dicen de mi y piensa que soy lindo. Espero que estés bien y te deseo lo mejor en tu nueva relación. Ya no puedo decirte que soy tuyo aunque tú tienes una parte de mi. 

Saludos, 

El Lobo Feroz.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario