Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

AMADA CAPERUCITA. AL PRINCIPIO...

Amada Caperucita.
Al principio solo quería comerte. Era mi carne la que pedía la tuya. Luego conocí lo que esa capa roja esconde y me enamoré de mi víctima. Yo no maté a tu abuelita. Ella se escapó con el cazador y están viviendo juntos en el bosque. No soy tan malo. No creas todo lo que te dicen de mí. Los lobos podemos cambiar. Ya soy vegetariano y estoy ayudando a los tres chanchitos en la construcción y arquitectura. Te invito un café mañana y luego vemos que pasa. 

Sinceramente tuyo, 

El Lobo Feroz.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario