Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

QUERIDA CAPERUCITA, NO PUEDO DECIRTE...

Querida Caperucita.

No puedo decirte que alejarme fue un error. No sabía nada de ti y tu abuelita me dijo que me habías olvidado. Mis noches eran tuyas, aunque no podía quitarle a mi piel, las ganas de borrarte. Blancanieves supo cuidarme, pero yo quería morir a tu lado. ¿Quisieras tomar un café? Prometo mantener mis garras en mis bolsillos. 

A la espera de tu respuesta,

El Lobo Feroz.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario