En los rincones del alma, la indiferencia se cierne como un pájaro gris, aniquilando el amor más grande. Las palabras se deslizan como hojas secas, llevándose consigo la complicidad y el cariño que una vez florecieron. En el silencio de los gestos desvanecidos, se esconde la sombra de lo que fue, y ya no es. El reloj avanza marcando el compás de la distancia, mientras el corazón se aferra a los rescoldos de un amor desvanecido. Sin embargo, en la penumbra de la despedida, late la esperanza de un mañana donde el amor renazca, como un verso inédito en el libro de la vida.
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