Jamás hubo un accidente tan bonito como cuando se cruzaron tu mirada y la mía.

TANTO AMOR

Prometo quedarme
cuando tus ojos se cansen de ser fuertes,
cuando el mundo te exija demasiado
y aun así sigas entregando el alma
como quien enciende una lámpara
en medio de la tormenta.

Prometo aprender la profundidad
de esa manera tuya de amar,
tan intensa, tan completa,
tan poco común
que a veces parece imposible
que exista en este tiempo
una mujer capaz de darlo todo
sin medir las heridas.

Porque tú no amas a medias.
Tú incendias silencios,
levantas ruinas con las manos,
abrazas incluso cuando estás rota
y haces del amor
una forma valiente de permanecer.

Prometo no convertir tu entrega
en costumbre ni descuido.
No miraré como algo simple
la manera en que sostienes mis noches,
ni el modo en que tus palabras
rescatan mis días más oscuros.

Y si alguna vez dudas de ti,
si el cansancio te hace pensar
que has dado demasiado al mundo,
yo voy a recordarte
que existen mujeres extraordinarias
que nacieron para amar intensamente,
y que entre todas ellas
tu corazón tiene la rara belleza
de lo irrepetible.

Prometo cuidarte despacio,
como se cuidan las cosas eternas.
Amarte sin prisa,
sin juegos,
sin ausencias innecesarias.
Y cuando la vida nos golpee,
seguir aquí,
mirándote con la misma certeza
con la que se mira el mar
después de sobrevivir al naufragio.

Porque una mujer como tú
no se encuentra dos veces.
Y quien tiene la fortuna de coincidir contigo
debería prometer,
cada día,
estar a la altura
de tanto amor.

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